Voces internas, atenuación sensorial y procesos atencionales.

Tuesday, 04 de June de 2019

Mientras lees este texto es bastante probable que tengas la sensación de escuchar tu propia voz dentro de tu cabeza, narrando lo que estás leyendo. También es posible que cuando estas es el transporte público, escuches en tu cabeza tus propios pensamientos o que incluso te oigas planificar donde está tu siguiente parada. Se estima que pasamos, al menos un cuarto de nuestras vidas escuchando nuestro propio monologo interno, el cual ha sido vinculado con una serie de procesos mentales tales como la reflexión, la planificación o la lectura. Se ha observado que nuestra actividad cerebral durante el discurso interno es similar a cuando hablamos. E Incluso, se ha propuesto que una falta de reconocimiento del discurso interno como propio podría ser la causa de síntomas tales como las alucinaciones auditivas propias de trastornos como la esquizofrenia.

¿Qué mecanismos están involucrados en el reconocimiento de nuestro propio discurso interno?

Cuando hablamos, también tenemos la posibilidad de escuchar aquello que decimos ¿Cómo el cerebro puede diferenciar de donde proviene la información que está escuchando? Se propone que nuestro cerebro realiza un tipo de atenuación sensorial -también llamada auto supresión- que permitiría reducir la relevancia del input sensorial que proviene de nuestra propia voz el cual puede ser predicho por elementos tales como la vocalización o los componentes motores que componen los sonidos que están por generarse. Este fenómeno de atenuación sensorial ha sido estudiado mediante ERP (evento related potentials) -una función del EEG-, específicamente mediante el componente N1, donde se observa una disminución de la amplitud del potencial evocado cuando existe una coincidencia entre lo dicho y lo escuchado (Whitford et al., 2017).

Interesantemente, existe evidencia que sugiere una atenuación sensorial cuando el discurso es imaginado. En el que se indica que cuando un sonido escuchado y pensado coinciden, se observará atenuación sensorial de manera similar a lo que se observaría en discurso abierto (Scott et al., 2013).

Por otro lado, mediante ERP, se realizó un experimento en el que se evaluaron tres condiciones:

(1)    Escucha pasiva

(2)    Coincidencia entre lo pensado y lo escuchado

(3)    Incongruencia entre lo escuchado y lo pensado

En el que cada uno los participantes tuvieron que (1) escuchar ejemplos de proto-palabras [tales como ‘BA’ o ‘BI’], (2) escuchar las mismas proto-palabras mientras pensaban en una de ellas, generando ensayos congruentes e incongruentes.

                        Diseño de investigación Whitford

Se observa una atenuación significativa del N1 en la condición congruente, en comparación con la incongruente. Esto último sugiere, que las voces internas son discriminadas de manera similar a como diferenciamos nuestra propia voz al hablar.

ERP

Voces internas y autocontrol.

Según Lev Vygotsky, el autocontrol es entendido como la capacidad de guiar nuestras acciones para obtener una meta en específico; mientras que otros autores proponen que el autocontrol se podría entender como la capacidad de sobreponerse a los impulsos. En esta línea se han propuesto modelos psicológicos que indican que la conducta estaría regulada por un equilibrio entre un componente cognitivo y uno emocional. En este proceso, la memoria de trabajo funcionaría como el componente cognitivo que permitiría regular los impulsos. En Tullet et al (2012) la memoria de trabajo tendría un componente atencional (el ejecutivo central) y un componente fonológico (bucle fonológico), el cual se manifestaría como un discurso interno cuando una tarea es realizada, permitiendo la mantención de la información puesta en juego durante esta.

En este sentido, ha sido propuesto que la capacidad de atender a nuestro discurso interno se vincula con la capacidad de realizar tareas dirigidas a metas, así como regular nuestros propios impulsos.

Con el objetivo de testear esta hipótesis, se realizó un experimento de tipo go-nogo en el que los participantes fueron instruidos a apretar un botón cuando un determinado estímulo (cuadrado rosado) se presentaba, mientras que, ante la exposición de otro estimulo (cuadrado blanco) el mismo botón no debía ser apretado. En una configuración, se esperaría que un participante únicamente presione el botón ante el estímulo (go o el cuadrado rosado), pudiendo obtener dos tipos de errores. Oprimir el botón ante el estímulo nogo (cuadrado blanco), al que denominaremos Error A, u omitir la presión del botón cuando el recuadro rosado se presenta (Error B).

 

                                                 Go-nogo Desing

Usando este diseño experimental, se evaluó la tasa de error durante dos condiciones. Una tarea motora y una tarea de repetición verbal. El objetivo de estas dos tareas suplementarias fue la de reducir la capacidad atencional de los sujetos a su discurso interno (repetición verbal), mientras que la tarea motora sería considerada como control.

(1)    Repetición verbal: Los participantes repitieron la palabra ‘computador’ durante la terea go-nogo

(2)    Tarea motora: Los participantes dibujaron círculos durante la tarea go-nogo

Luego de esta tarea se realizó un procedimiento similar en el que se aumentó la dificultad. Cada cierto periodo de tiempo existiría un intercambio entre las valencias del estímulo go y el nogo, es decir, el recuadro blanco y rosado cambiarían su función luego de un determinado número de ensayos. 

Los resultados, observados indican que, si bien no hay una diferencia en la cantidad de errores observados durante esta tarea, existe una diferenciación entre el tipo de errores observados durante la repetición verbal en comparación a la tarea motora. Los participantes mostraron significativamente más Errores A, que durante la tarea motora. Este efecto se incrementaría cuando la dificultad de la tarea fue aumentada por el intercambio de valencias.

Results

Estos resultados sugieren que, intervenir en la capacidad de atender al discurso interno, podría vincularse con la capacidad de controlar los impulsos

Voces internas, diálogos y regiones cerebrales

Como ya se mencionó previamente, el discurso interno está vinculado con una serie de formas de pensamiento, en los cuales se incluye, la atención, la planificación, la lectura, la reflexión sobre uno mismo, memoria autobiográfica, etc. Cada una de ellas puede relacionarse con regiones de activación especificas en el cerebro, pero se ha podido identificar un mayor grado de actividad cerebral en el giro frontal inferior izquierdo, durante tareas prospectivas y tareas de autorreconocimiento (Morin y Hamper, 2012).  Sin embargo, no todas las formas de discursos internos son monólogos, sino que existen instancias en las que las voces internas se manifiestan en forma de diálogos internos, es decir, conversaciones con nosotros mismos. En estos contextos, mediante resonancia magnética funcional, se ha identificado una gran activación del giro temporal superior, pero también en la corteza cingulada y el giro frontal, cuando esto es comparado con voces internas de tipo monólogo (Alderson-Day et al., 2015)

Nota sobre voces internas y lectura

Ya se ha mencionado que, en la medida que estás leyendo esto, una voz en tu cabeza narrará lo que lees, activando regiones auditivas de tu cerebro. Sin embargo, la evidencia también indica que otras regiones denominadas TVA (Temporal Voice-selective Areas), se activarán durante la lectura que se vincularán igualmente con el discurso interno. La activación de la corteza auditiva y las regiones selectivas a voces no será simultánea, sino que existirá una demora considerable entre ambas. Se indica que únicamente cuando prestamos atención a lo que leemos habrá una progresión de actividad entre la corteza visual occipital, la corteza auditiva y finalmente las áreas selectivas para voces (Perrone-Bertolotti et al., 2012).  Es importante recalcar que si no existe una atención dirigida hacia la lectura esta progresión no se da, lo que sugiere que las voces internas escuchadas durante la lectura dependen de procesos superiores más que la mera exposición a estímulos verbales. Esto último podría ser análogo al efecto coctel, en el que si bien, podemos estar escuchando voces en un espacio lleno de gente, únicamente atendemos y se genera una representación verbal en nuestras cabezas una vez que prestamos atención a los sonidos.

Referencias

Alderson-Day, B., Weis, S., McCarthy-Jones, S., Moseley, P., Smailes, D., & Fernyhough, C. (2015). The brain’s conversation with itself: neural substrates of dialogic inner speech. Social Cognitive and Affective Neuroscience11(1), 110-120.

Morin, A., & Hamper, B. (2012). Self-reflection and the inner voice: activation of the left inferior frontal gyrus during perceptual and conceptual self-referential thinking. The open neuroimaging journal6, 78.

Perrone-Bertolotti, M., Kujala, J., Vidal, J. R., Hamame, C. M., Ossandon, T., Bertrand, O., ... & Lachaux, J. P. (2012). How silent is silent reading? Intracerebral evidence for top-down activation of temporal voice areas during reading. Journal of Neuroscience32(49), 17554-17562.

Scott, M. (2013). Corollary discharge provides the sensory content of inner speech. Psychological science24(9), 1824-1830.

Tullett, A. M., & Inzlicht, M. (2010). The voice of self-control: Blocking the inner voice increases impulsive responding. Acta Psychologica135(2), 252-256.

Whitford, T. J., Jack, B. N., Pearson, D., Griffiths, O., Luque, D., Harris, A. W., ... & Le Pelley, M. E. (2017). Neurophysiological evidence of efference copies to inner speech. Elife6, e28197.

Autor: Juan Amaro








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